Como preparar audiciones

Adriana Ruiz
Adriana Ruiz García

Contrabaixista graduada per l'ESMUC i becària Fulbright-España

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Métodos y recursos para enfocar el estudio de las oposiciones orquestales

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Este artículo no intenta explicar por qué existen las pruebas de orquesta, ni tampoco decidir si son el mejor método posible para seleccionar a los músicos que deben formar parte de un conjunto o no. La realidad es que las audiciones orquestales, nos gusten o no, existen; y si eres un músico clásico seguramente tendrás que hacer unas cuantas en tu vida. En muchas ocasiones, la realidad es que no es suficiente con pasarte horas dentro del aula de estudio repitiendo los pasajes, sino que necesitas encontrar la forma de que tu estudio sea eficiente y se proyecte ante el tribunal de una forma convincente.

1.    Introducción

Hay algo terrible en las audiciones profesionales, y básicamente podría resumirse en que, al contrario de un concierto o recital, se compite directamente con compañeros y colegas de tu mismo instrumento, y, a diferencia de los concursos, esto se hace impulsado por la pura necesidad de supervivencia, de obtener un trabajo que te permita vivir decentemente de tu arte. Nadie se presenta a unas pruebas por el placer de tocar ante un tribunal.

Existe una especie de idea generalizada sobre los tribunales en las pruebas de orquesta, que tienen gustos extravagantes y eligen a las personas que concuerdan con ellos; sin hablar del tema contactos y amiguismos, que es otra excusa recurrente entre los no seleccionados. La realidad es que, en unas audiciones bien organizadas, es muy fácil empezar a descartar gente por cosas tan básicas como el ritmo y la afinación. Todo es audible, y más para cualquier músico de orquesta que conoce al dedillo las piezas a interpretar. Por lo tanto, la ejecución ante el tribunal debe ser impecable, y para ello hay dos pilares básicos en una buena preparación: el trabajo técnico-musical y la preparación psicológica.

Para mí, el gran punto de inflexión fueron las primeras pruebas profesionales que realicé. Me di cuenta de que algo había fallado en mi preparación cuando salí llorando por la  puerta después de tocar. Yo estaba segura de que, en el aula de estudio, podía tocar al nivel que se exigía para pasar, al menos, la primera ronda, pero era perfectamente consciente de que no lo había demostrado en la prueba detrás de la cortina, por lo que en ningún momento culpé a ningún elemento externo. Necesitaba saber qué me había desestabilizado de tal manera, y cómo podía trabajar para que no me volviera a pasar. Lo que fui descubriendo durante este proceso, que continúa a día de hoy, es que no hay una fórmula mágica.

Todos conocemos o hemos oído hablar de alguien que se presentó a unas pruebas por primera vez en su vida, y ganó una plaza. ¿Suerte? O tal vez buena preparación, falta de presión (no se puede temer lo que no se conoce), poca competencia y buen alineamiento de los astros ese día, quién sabe. La cuestión es que, por mucho que estos casos sean conocidos y notorios, la realidad de la mayoría es bien diferente. No se habla tanto del tema, pero es cierto: hay mucha gente que va a pruebas y no pasa de ronda, y eso no quiere decir nada: no implica necesariamente que sean peores músicos, ni que toquen peor que quien gana la plaza.

Mi intención aquí es simplemente mostrar una serie de técnicas que pueden aplicarse al método de preparación de audiciones orquestales, sin importar el instrumento, a modo de recopilación informativa para que cada uno pueda probar y elegir las que más efectivas le resulten.

2.    Bases para una buena preparación

Preparar audiciones orquestales implica un trabajo descomunal de autoconocimiento, a muchos niveles, y es un proceso no lineal, largo y constante. ¿Qué quiere decir esto?

  • Primero, que muchas veces vas a tener que volver atrás y empezar de nuevo desde el punto de partida: estudiar el concierto nota a nota lentamente y con el afinador, por ejemplo.
  • Segundo, que cada vez vas a ser consciente de más cosas que mejorar, y eso va a hacer que creas que no tiene fin.
  • Tercero, vas a necesitar trabajar de manera consciente y ordenada.

Pero también puede aportarte muchas cosas buenas, y se trata de un trabajo musical que va a repercutir positivamente en todos los otros aspectos de tu práctica interpretativa.

Dicho esto, para preparar unas pruebas de orquesta de la mejor manera no basta únicamente con estudiar. El hecho de pasar más horas que nadie en una cabina encerrado y solo no va a proporcionar en sí mismo la seguridad y las capacidades necesarias para afrontar la audición. Es necesario encontrar técnicas de estudio eficientes que hagan aprovechar al máximo el tiempo dedicado al repertorio de las audiciones, sin llegar a volverse loco. Es conocido que este repertorio suele ser siempre el mismo, y es fácil caer en la repetición monótona y descuidada, que lo único que hace es consolidar vicios.

El primer paso para un estudio eficiente es fijar unos objetivos y un calendario de cumplimiento, que siempre deben ser flexibles y revisables. En el caso de las audiciones profesionales, el repertorio suele estar compuesto por uno o dos conciertos y una selección de pasajes orquestales. El objetivo general para el estudio técnico y musical de todas estas piezas es que la interpretación sea perfecta por lo que respecta al ritmo y la afinación, y con un buen sonido. 

3.    Métodos para el estudio técnico y musical de las obras y pasajes orquestales

¿Cómo puedes mejorar estos aspectos? Cada pasaje tiene una dificultad específica, que hace que sea elegido, y es solamente una excusa para que puedas demostrar habilidades musicales: precisión rítmica, control de las dinámicas, afinación, articulación, entonación, fraseo, carácter, estilo, etc. Cada una de estas características puede aislarse y estudiarse por separado, pero una vez realizado el trabajo es importante volver a integrar estos elementos en el contexto global de la pieza o pasaje, de manera que adquiera un sentido musical y no se convierta meramente en un estudio mecánico.

  • Para el ritmo, es importante estudiar con metrónomo, pero siempre de forma que ayude a perfeccionar la sensación de pulso interno: reduciendo la frecuencia de los clicks, espaciándolos en el tiempo, haciéndolos coincidir con diferentes subdivisiones, etc.
  • Para la afinación, es interesante dedicar un tiempo a tocar cada nota lentamente olvidando el resto de elementos y comparándola con la armonía presente.
  • Algunas ayudas para los elementos musicales pueden ser anotar en la partitura los momentos importantes y puntos de apoyo y reposo del fraseo que se desea, o escoger una leyenda para las dinámicas, asignándoles colores.

Estudiar lento es un método recurrente, per ¿cuál es la manera correcta de hacerlo? Para que el estudio lento sea verdaderamente efectivo, es importante tener una idea clara de qué se quiere hacer al tocar este pasaje a la velocidad normal en cuanto a la articulación, respiración, movimientos corporales, golpes, velocidad y distribución de arco, etc. y reproducirlo exactamente a cámara lenta. La memoria muscular recuerda la posición en la que se encuentra el cuerpo al ejecutar una determinada acción, y no la velocidad a la que esta se realiza. Lo ideal es encontrar un tempo en el que se pueda mantener la estabilidad y consistencia a pesar de la dificultad, y que permita tener tiempo suficiente para pensar cómo tiene que sonar la siguiente nota y prepararla. Luego se puede ir aumentando la velocidad progresivamente.

Uno de los errores más comunes durante el estudio es parar cada vez que hay un fallo y repetir ese trozo hasta que sale bien. Una técnica más inteligente es dividir las piezas en fragmentos preestablecidos (que pueden ser desde unas pocas notas o un compás hasta la exposición de un concierto), tocarlos de arriba abajo sin parar, pensar qué se podría mejorar de ellos y corregirlos. De esta manera, no sólo se entrena una interpretación centrada y libre de distracciones, sino que también se consigue calmar la autocrítica interior y asignarle una tarea específica con un autodiálogo positivo.

Esto puede combinarse con la realización de grabaciones. Grabarse es la manera más objetiva de controlar si realmente el resultado del estudio es el deseado. Mientras uno está tocando, por mucho que lo intente es difícil que pueda analizar al detalle lo que está sonando. Las grabaciones enseñan exactamente los puntos débiles que hay que mejorar, y también sirven para ser consciente de los avances realizados hasta el momento. La mejor manera de grabarse es en pequeños fragmentos cortos, ya que de esta manera es más fácil mantener la concentración tanto al tocar como al escuchar y evaluar. En mi experiencia, es importarse también empezar a grabarse, aunque sea a un tempo lento, para escuchar y corregir los errores antes de subir la velocidad de los pasajes.

4.    Recursos para la preparación psicológica y emocional

Una vez que todos los elementos comentados anteriormente se integran en el estudio, entra en juego la parte psicológica de la preparación. En primer lugar, hay que familiarizarse con el concepto de “interpretación óptima”. Es necesario asumir que en una situación de presión como es una audición para acceder a una orquesta profesional hay una serie de factores (los nervios, la opinión de los que escuchan, las posibles consecuencias y la importancia del momento) que van a afectar al rendimiento personal.

Ilustración Pablo Helguera

Ilustración sobre las audiciones orquestales de Pablo Helguera

No es posible, por tanto, buscar la perfección en la interpretación, sino la optimización: lo mejor que se puede ofrecer en ese momento dadas las circunstancias. El objetivo, sin embargo, es entrenarse de manera que incluso la peor versión de esta interpretación óptima sea mejor que las mejores versiones de los demás aspirantes en la prueba.

  • En primer lugar, hay que comprender que los nervios asociados a una prueba o concierto son una reacción perfectamente normal, y pueden manifestarse de diversas maneras fisiológicas y psíquicas, en función del nivel de activación que se experimente en ese momento. Es importante conocerse y evaluar positivamente la excitación que acompaña al momento de la prueba, utilizándola para obtener una mejor interpretación.
  • En segundo lugar, es importante saber qué pensamientos ayudan a tranquilizarse de cara a una audición, y cómo inducirlos para no caer en la autocrítica destructiva.
  • En tercer lugar, la visualización de las actuaciones permite formar en la mente una idea clara de lo que se espera obtener. Las áreas del cerebro que intervienen cuando se visualiza una acción que implica movimiento son las mismas que trabajan al realizar dicho movimiento, por lo que cuanto más detallada y realista sea esta práctica mental mejores resultados proporcionará.

4.1. Centering: una técnica proveniente de la psicología deportiva

El “Centering”, desarrollado por el psicólogo deportivo Robert Nideffer en 1970, y adaptado para músicos y artistas por Don Greene, también psicólogo deportivo, es una técnica que integra estos tres recursos principales (reinterpretación de la excitación que acompaña el momento de la prueba, reformulación del diálogo interior consigo mismo y visualización). En su libro Audition Success (2001), Don Greene cuenta sus primeras experiencias trabajando con músicos y propone una serie de pasos que pueden formar una buena rutina previa a la ejecución de cualquier obra o pasaje.

  • Se empieza con los ojos cerrados, centrándose en la respiración abdominal, relajando las partes del cuerpo que estén en tensión con cada exhalación, y reduciendo de esta manera los niveles de activación excesivos.
  • El siguiente paso es localizar el centro del cuerpo, llamado chi o ki en las artes marciales orientales, que está unos dos dedos por debajo del ombligo y hacia el interior del cuerpo. Una vez localizado, hay que sentir la energía que proviene de él, y centrarse en ello olvidando todas las distracciones de los alrededores.
  • A continuación, es necesario haber concretado unas palabras para cada pieza o pasaje que sirvan como pista o introducción, y generen sensaciones positivas acerca de cómo empezarla. Las últimas respiraciones tienen que evocar estas palabras y sensaciones de cómo tiene que ser la interpretación.
  • Por último, se abren los ojos y se centra la mirada en un punto hacia el cual se dirige toda la energía, empezando a tocar.

Se trata de un proceso complejo, y las primeras veces necesita un tiempo más dilatado y varias respiraciones por cada paso. Por ello, es interesante practicarlo a diario hasta que forma parte de la rutina. De esta manera, en el momento de la audición estará interiorizado y con tan sólo tres respiraciones (relajar, centrarse y pensar en la pieza) se obtendrá la concentración necesaria para dar la mejor versión posible sin provocar una espera excesiva que impaciente al tribunal.

4.2. Otros recursos

Otras opciones que pueden emplearse para fortalecer la confianza y habituarse a tocar bajo presión son: entrenarse para cualquier imprevisto, pedirle a amigos que vengan a molestar sin avisar, tocar con un antifaz o con tapones en los oídos para simular malas condiciones visuales o auditivas; realizar audiciones de prueba, y cuantas más, mejor; salir de la zona de confort, estudiar en sitios diferentes con acústicas incómodas; acostumbrarse al factor sorpresa, elegir cada día los pasajes que vas a tocar al azar, etc.

Lo más importante, en cualquier caso, es encontrar el equilibrio entre el estudio y el resto de actividades sin obsesionarse. Hacer deporte, leer, pasar tiempo con los amigos o la familia y acudir a conciertos son actividades que no deberían ser desplazadas de la rutina diaria por la preparación para las audiciones, ya que esto inconscientemente les asigna un valor excesivo. Así mismo, mantenerse musicalmente activo tocando algo diferente del repertorio de las pruebas de vez en cuando también ayuda.

5.    Conclusiones y comentario de la bibliografía

Para mí, empezar a integrar estas técnicas y recursos en mi preparación y estudio diario ha sido clave. He conseguido sentirme mucho mejor delante de un tribunal, y aunque los nervios siguen estando ahí, cada vez consiguen tirar menos por tierra el trabajo que he realizado hasta el momento. Además, no solo se trata de centrarse en los resultados, y de si he conseguido quedar mejor en ciertas pruebas o no, sino de confiar en el proceso. Sé que estoy evolucionando musicalmente y desarrollándome, y aunque cada vez me doy cuenta de más cosas que debo mejorar, es bueno ser consciente de que el primer paso para hacerlo es saberlo.

Hasta el momento en que decidí empezar a trabajar y a investigar sobre este tema, no sabía la cantidad de información existía sobre la preparación de audiciones. Literalmente me parecía algo sobre lo que nunca nadie había escrito nada, por lo cual me sorprendió encontrar varias fuentes interesantes y de calidad.

A modo de resumen puramente informativo por si alguien quiere profundizar en este tema, recomendaría los siguientes libros: Cómo preparar con éxito un concierto o audición. Técnicas básicas para dominar el escenario  de Rafael García (2015: Redbook Ediciones), Audition Success: An Olympic Sports Psychologist Teaches Performing Artists How to Win de Don Greene (2001: Routledge) y Winning the Audition de Jason Heath (2016: Amazon). También, aunque debo admitir que llegué algo más tarde a este libro, El Juego Interior del Tenis de W. Timothy Gallwey (2017: Sirio).

Sin embargo, para mí la principal fuente de inspiración y motivación en todos los aspectos de la preparación de audiciones orquestales, ha sido y es a día de hoy el blog de Rob Knopper, percusionista de la Orquesta del Metropolitan de Nueva York. Tanto en formato escrito, como en los vídeos de su canal de YouTube, creo que es el estímulo perfecto que los músicos actuales necesitamos en la era digital para enfrentarnos a la realidad de mejorar eficientemente nuestro método de preparación para las audiciones orquestales.

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